Perro solitario,
Cada lobo en su guarida,
Acechando cada noche,
Cada presa herida.
Siguiendo la delgada línea,
Con camino indeciso,
Ojeando cada lindero,
Con ojo astuto y preciso.
Nos queremos como canes,
En la profundidad de la oscura noche,
En la inmensidad de la pradera,
Con mucha mesura,
Haciendo astillas la madera.
Cada zarpazo en el corazón,
Deja una herida abierta,
Cada bocado en la indecisión,
Desata en ti la guerra.
Aullando a la luna lunera,
Con el rabo entre las piernas,
Buscando la manera,
De no echar todo por tierra.
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