Lo queramos o no, todos tenemos nuestros momentos de exaltación y desenfreno...el problema es saber controlarlos...
Me he mordido el labio,
Y la herida no ha sangrado,
En vez ha surgido la tinta,
De los poemas despreocupados.
Han aparecido en mi interior,
Cuervos de colores vistosos,
Bonito espectáculo y mirador,
Para los payasos poco chistosos.
Metamorfosis indebida,
Transformación poco conocida,
Me convierto en un bicho,
Al que se le consume la vida.
Crecen espinas en mi piel,
Que me alejan del contacto humano,
Otra manera de no sentirme bien,
De que todo sea en vano.
Pero ese sentimiento desaparece,
Como el sol cuando anochece,
Vuelvo a la normalidad,
Esperando que ese bicho no regrese.
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