La cartera, las llaves, el móvil... ya puedo marchar... espera y la vergüenza... a esa la dejo tranquila en casa, que está mejor allí...
Lo correcto no era para nada sustancial,
Nos reímos en la cara de esta tragicomedia universal,
Bien directo, pasamos de lo complejo a lo vulgar,
Fuego pasajero, sobre la sátira comercial.
Viajamos en un vuelo raso, hacia una carcomida humildad,
Sin pagar el peaje, de la divina realidad,
Y ahora vienes a contarme, que nada de esto ha sido en
balde,
Que seguimos adelante, pero te tengo que contestar que…
Estuve retractándome de todas aquellas tardes,
Queriéndote, amándote, haciéndonos sentir culpables,
Estuve perdonándome por todas aquellas noches,
Besándote, acariciándote, haciéndonos sentir salvajes.
Seguía la misma duda, rondando por la cabeza,
Hiciste trizas, conseguiste que mis ideas dieran voltereta,
Y de repente apareces, con tus gestos menos distantes,
Con intenciones mareantes, ya lo siento pero te repito que…
Estuve retractándome de todos aquellos martes,
Respirándote, abrazándote, haciéndonos sentir culpables,
Estuve olvidándome de todos aquellos portales,
Besándote, tocándote, haciéndonos sentir salvajes.
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