En el momento más inesperado, levantas la vista... está muy lejos... pero sabes que es uno de ellos, echas mano a los prismáticos, y allí está...
Por encima de mí pasó un
quebrantahuesos,
Y sentí la libertad,
Con el fuego de su vientre creció en
mí un presentimiento,
Que duraría hasta la posteridad.
Cresteando la montaña desapareció de
mi vista,
Simpática silueta en el cielo pude
observar,
Una gota se deslizó por mi mejilla,
Que tardaría mucho en volver a
saborear.
Seguí mi camino indeciso e ilusionado,
Ya no habría piedra en la que pudiera
tropezar,
No tenía ni idea de lo que el destino
me tenía preparado,
Una nueva etapa llena de cariño y
felicidad.
Llegué a un remanso del río,
El espejo del agua me enseñó por
donde tendría que buscar,
Entre los cantos se escondía algo muy
preciado,
Y al poco lo pude encontrar.
Por encima de mí pasó un
quebrantahuesos,
Y sentí la libertad,
Con el fuego de su vientre creció en
mí un presentimiento,
Que duraría hasta la posteridad.
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