Quién detiene palomas al viento volando al ras del suelo.... mujer contra mujer...
Me dijiste que se llamaba Samanta,
Que solíais quedar por Plaza España,
Que le gustaba pintarse los labios de rojo pasión,
Que creías que estabas enamorada.
Fue tan maravilloso el verte así,
Con tu mirada reluciente y feliz,
Sin nada que te preocupara,
Tirada por el suelo oliendo flores por el jardín.
Ella era la tormenta y tú la calma,
La mano que mecía, entendía y aguantaba,
Fueron dos meses muy intensos, de pura pasión,
Que te morías si te traía el desayuno a casa.
Fue tan maravilloso el verte así,
Con tu mirada reluciente y feliz,
Sin nada que te preocupara,
Tirada por el suelo oliendo flores por el jardín.
Nunca hacía frío debajo de aquellas mantas,
No te cansabas de sus excusas inacabadas,
Poco a poco fue amaneciendo el amor,
Me dijiste que se llamaba Samanta.
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